Hace ya muchos años que un joven chaval que se internaba en el fantastico mundo friki conoció, como viene siendo el tópico, las miniaturas de G.W. en una pequeña tienda de barrio. Unos años y alguna que otra caja de guerreros enanos después el chaval dió el salto a internet. Conoció gente, participó el blogs e incluso llegó a publicar tutoriales mientras que sus habilidades pictoricas y escenográficas aumentaban. En el auge de su entusiasmo y habilidades decidió abrirse hueco en la blogosfera y comenzar este blog. Muchos años después, pese a la decadencia del hobby, éste sigue siendo su rincón en la web: Bienvenidos a LA CAVERNA DEL FRIKI.

sábado, 8 de septiembre de 2012

A Un Viejo Amor

Saludos a todos!
El verano es una época festival llena de actividades y diversión a no ser que, como a mi, os toque poneros el uniforme y trabajar. Terminar la carrera y al mes encontrar trabajo cerca de casa es una suerte de la que muy pocos pueden disfrutar, y más en los tiempos que corren.

Esta vez el destino ha sido una residencia de la tercera edad de cuyo nombre no quiero acordarme. De lo que sí quiero acordarme es de algo que he visto y me ha sorprendido gratamente: parejas de ancianos que después de compartir la vida comparten también la residencia. Puedo que dicho fríamente no signifique mucho, pero ha que explicar que, en estos casos, uno de los cónyuges pertenecía a los llamados "válidos", mientras que el otro, el "asistido" estaba interno en una de las enfermerías. No obstante, es alentador ver cómo el "válido" subía todos los días a buscar a su pareja (en la mayoría de los casos demenciada) y la sacaba a pasear y a estar con ella.

Por todos estos matrimonios capaces de resistir no solo a la vejes, sino también la demencia, por aquellos que siguen junto a su pareja aunque esta no les reconozca, va esta canción del cantautor riojano Paco Marín: A un viejo amor. No he podido encontrar la canción para reproducirla, pero espero que os guste tanto como a mi.


Quiero cantarle
a un viejo amor
a unos mayores
con la manos enlazadas
a ese bastón
que ayuda a caminar
y al tiempo
que nunca pudo doblegar
a ese amor en libertad
a esas miradas.

Quiero cantarle
a una ilusión
que se alimenta
de recuerdos y silencios
a esos paseos
en la tarde otoñal
y al brazo
amable y presto de Germán
a ese amor hasta el final
tierno y sereno.

Quiero cantarle al amor
que es para siempre
a esas parejas de edad
que de la mano van
y no son conscientes
del aroma de amor
que a su paso vierten
que a su peso extienden.

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