Hace ya muchos años que un joven chaval que se internaba en el fantastico mundo friki conoció, como viene siendo el tópico, las miniaturas de G.W. en una pequeña tienda de barrio. Unos años y alguna que otra caja de guerreros enanos después el chaval dió el salto a internet. Conoció gente, participó el blogs e incluso llegó a publicar tutoriales mientras que sus habilidades pictoricas y escenográficas aumentaban. En el auge de su entusiasmo y habilidades decidió abrirse hueco en la blogosfera y comenzar este blog. Muchos años después, pese a la decadencia del hobby, éste sigue siendo su rincón en la web: Bienvenidos a LA CAVERNA DEL FRIKI.

sábado, 24 de abril de 2010

Iglesia para Mordheim (construcción)

PRÓLOGO

Hace muchos años que juego a Warhammer, De hecho, gracias a ese wargame comencé en este mundillo y me empecé a interesar por las minis, el trasfondo y todo lo relacionado con el viejo mundo. Pronto comencé a interesarme por las partidas especiales, aquellas que tenían más repercusión que la de juntarse con los amigos, batallas que contasen algo y en las que dejar volar la imaginación. Enseguida empecé a construir elementos de escenografía propios, como el monolito del caos que los enanos debían conquistar, la pirámide egipcia de la que brotaban hordas de guerreros esqueletos o la casa sobre la colina.

Un tiempo después conocí los juegos de especialista, y cuando vi Mordheim se me abrió todo un nuevo mundo de posibilidades. Era un juego de estrategia que se libraba en aun antigua ciudad del imperial de viejo mundo y que había sido arrasada por un meteoro. La piedra de la que estaba hecho el meteoro poseía un alto poder mágico, de modo que los nobles mandaban bandas de villanos a conseguir fragmentos de ese extraño material llamado piedra bruja. El juego consiste precisamente en eso: dirigir una banda de rufianes por las entrañas de una ciudad desolada con el fin de encontrar tesoros. Además, el sistema de juego hacía que este siguiese en el tiempo y la banda evolucionase. Perfecto.

Tras un tiempo construyendo edificios y probando diferentes estilos de arquitectura decidí que necesitaba hacer una iglesia, un templo profanado que demostrase la destrucción de la fe y los ideales. Cuando mi amigo internauta Sir_fincor me propuso participar en una revista virtual le dije que no tenía ningún problema, pero que ya tenía mi proyecto seleccionado y que continuaría con él. Él lo entendió perfectamente y llegamos a la conclusión de que un tempo vale lo mismo para Mordheim, WF y W40K, de modo que vamos manos a la obra.

PLANEAMIENTO

El primer paso a seguir en este tipo de proyectos es el planeamiento. Para hacer bien cualquier cosa lo primero que necesitas es saber qué quieres y cómo lo quieres lleva a cabo. Nunca he sido amigo de los planos y dibujar no es precisamente mi fuerte, de modo que suelo aprovecharme de mi “visión espacial” para imaginarme lo que quiero y tirar pa´lante con lo que se tercie.

En este caso lo que quería era un edificio con paredes gruesas, contrafuertes y ventanales góticos. Con esto en la cabeza comenzó la planificación del edificio. Al principio me imaginé un edificio impresionante con arquitectura profesional y plagada de detalles. Como de costumbre, se trataba de un proyecto demasiado ambicioso y mis recursos no podían cubrirlo, de modo que el tamaño de la catedral que había ideado menguó hasta convertirse en un edificio a medio camino entre la iglesia de mi barrio y la ermita de un pueblo cercano a donde veraneo.

Una vez sabía lo que quería necesitaba saber cómo lo quería, por lo que comenzó la prueba de materiales. Lo primero en probarse fue el polietileno, un material fácil de cortar y manejar, y barato para mi bolsillo (sobre todo porque tengo enormes reservas de ese material en el trastero muriéndose de risa). Desgraciadamente, el grosor de las planchas de las que disponía no era el más adecuado y el interior quedaba algo pequeño. Además, el polietileno es muy difícil de gravar si no se dispone de las herramientas adecuadas, de modo que descarté ese material.

Finalmente, la inspiración me vino cuando vi una caja de cartón grueso tirada en la cocina, a la espera de ser reciclada. Rápidamente la rescaté de las gradas de cubo de la basura y tras cortarla comprobé que tres láminas pegadas daban el grosor y el aspecto adecuado al edificio. Ya tenía materiales.


CONSTRUCCIÓN

Armazón

Una vez conseguidos los materiales que necesitamos comenzaremos construyendo el armazón de cartón que dará volumen y forma a la estructura. La idea era hacer una enorme pared intacta con dos enormes arcos góticos, y romper el resto de las paredes de forma gradual hasta llegar al suelo. La puerta de la iglesia debía ser de arco romano o de medio punto. Con esa idea comenzamos a dibujar y cortar el cartón.

Los arcos tanto de los ventanales como de la puerta debían tener un relieve, de modo que esas secciones debían ser con tres capas de cartón dejando que el hueco en la capa intermedia sea ligeramente más estrecho que el de los otros dos.
Los materiales para dibujar no fueron nada del otro mundo: un bolígrafo rojo, una regla de plástico milimetrada y un compás. Para dibujar los arcos de medio punto debemos colocar el compás en el centro de las dos columnas, por nombrarlas de alguna forma, y dibujar un medio circulo que empiece en una columna y termine en la otra. Para los arcos góticos, he buscado unos dibujos donde se explican mejor que yo:

Evidentemente, la segunda parte es algo más compleja, pero nos muestra cómo trabajaban aquellos artesanos medievales y cómo no necesitamos de ordenadores y extraños aparatajes para realizar cosas tan bellas como estas.

Desgraciadamente, la última vez que di algo parecido a dibujo técnico fue en la asignatura de plástica, cuando estaba en tercero de DBH/ESO, y aplicar estos conocimientos me resulta tarea muy difícil, aunque estoy seguro de que a más de uno le servirá para realizar más de un proyecto, de modo que agradecemos al creador de ese artículo la creación del mismo.
El resultado, por mi parte (casi me da vergüenza enseñarlo) fue este:

Refuerzo de la estructura y rellenado de los huecos del cartón

Como hemos visto, el cartón es un material manejable a la par de barato y ligero. Desgraciadamente, tiene una especia de canales en su interior que aunque sean los que le dan forma y fuerza no nos conviene que se vean.

En este caso me decanté por la clásica mezcla de cola blanca y agua mezclada con papel de periódico para recubrir la estructura. El papel de periódico es mucho más difícil de manejar que el papel de baño, que absorbe mejor, pero el papel de baño o higiénico queda mucho más rugoso que el de periódico, y para el siguiente paso necesitábamos que el resultado fuese simple, de modo que me dediqué a encolar y pegar papel de periódico por todos los cortes y uniones de la iglesia.

Reconozco que el trabajo fue duro, pero el resultado mereció la pena. Si no, juzgad vosotros mismos:

Detalles ornamentales

Hacer paredes lisas hubiese sido una opción rápida y sencilla, pero el resultado sería bastante soso y, dado que este artículo iba a ser para el primer número de una revista con calidad editorial, merecía la pena esforzarse un poco e intentar hacer algún tipo de figura en la pared exterior (recordamos que en la antigüedad los templos únicamente se adornaban por el exterior, pero el interior quedaba completamente liso y con alguna columna decorada o algún mosaico en el suelo. Los retablos y santos colgados de un clavo de la pared son mucho posteriores).

Mis habilidades escultóricas son, sinceramente, pésimas (nunca me gustó jugar con la plastilina, y eso se nota), así que hice lo que puede. Por suerte, hasta la época renacentista los artistas tampoco es que fuesen mucho mejores que yo y me atreví a hacer un ángel sobre los arcos principales. La forma de hacerlo fue tan sencilla como colocar un triángulo invertido haciendo las veces de cuerpo, un círculo haciendo de cabeza y varios churros aplastados y unidos para hacer las alas. Francamente, mi prima de dos años hace mejores monigotes que este, pero es lo que hay.

Tras poner el ángel me pareció que la pared con el arco de la puerta quedaba muy soso y le puse una placa en la que rezaba la frase “ora pro novis”, que en latín significa “reza por nosotros”. Es una buena frase para poner en un templo, pero algo muy visto y poco original, por no hablar de que mis dotes escultóricas hicieron de las suyas y mi caligrafía de médico no ayudó mucho, precisamente. Estos son los resultados:

Revestimiento de piedra

La piedra de sillería o lisa que todos conocemos era la que habitualmente se utilizaba para construir las iglesias y catedrales, pero es muy difícil de hacer y que quede bien, pues todo tiene que ser recto y la rectitud no es precisamente una virtud de este artesano, de modo que me decanté por utilizar piedras de pecera para la pared, como si estuviese construida con cantos rodados, como las casas del pueblo donde veraneo. Lo cierto es que este tipo de paredes me parece más real, pues no se necesitan maestros canteros ni grandes bloques de piedra, sino que vale con recolectar piedras del suelo y ponerlas mezcladas con cemento, argamasa o lo que utilizasen en aquella época.

Empedrar las paredes no es tarea fácil y se necesita mucha paciencia. Lo primero que hay que tener es un surtido de piedras de pecera, que pueden ser del tamaño que el artesano quiera, dependiendo del resultado que quiera. En este caso se trató de piedras más bien pequeñas. Luego, se aplicó pegamento a la pared y cada piedra se añadió de una en una, con arena en medio. Este es el resultado

Para los arcos tanto de la puerta principal como de las vidrieras utilicé un material casi extinto en el mundo, pero con un valor incalculable para nosotros: cintas de video. El video, sí, ese gran desaparecido al que expulsamos por su primo pequeño, el DVD. No sé si alguien se acordará de las cajas en las que venían las cintas, pero las cintas “pirata” que hoy llamaríamos venían en unas fundas de un plástico que esta texturizado en su cara interior. Esta textura fue precisamente lo que me llamó la atención y por eso opté por utilizarla.

Primero las recorté a medida y, tras aplicar cola blanca simplemente pegué las planchas y las texturicé con arena, creando una superficie aún más rugosa.

El suelo

Para el suelo apliqué las mismas planchas que para los marcos de las vidrieras, texturizando con arena como hiciera con las otras. En este caso no hace falta que los bordes queden perfectos, porque luego los cubriremos con escombros. El resultado es este:

El tejado

En principio el tejado no estaba entre mis proyectos, pero al final me rendí y me dispuse a hacerlo. Primero coloqué unas vigas de perfil cuadrado como base, para después colocar tablillas sobre las que irán las tejas.

Para las tejas utilicé el mismo material que utilicé para recrear las piedras de los ventanales y del arco, el plástico de las cajas de cintas de video antiguas. En este caso las he recortado en trozos algo más pequeños que los del suelo y los he doblado con el fin de que queden algo acombados, como son las tejas de verdad. Una vez combadas las he colocado tal y como se colocan las tejas en los tejados, a dos capas, por así llamarlo, y de arriba abajo. El resultado final es el siguiente:

Las paredes

Después de pensarlo mucho decidí por falta de tiempo y fidelidad a la historia que el interior de la iglesia debería ser simple y liso. Recuerdo en una de las visitas que he realizado a la catedral de Florencia que una guía me explicó que las catedrales tenían una función triple. Por un lado eran la sede del obispo, donde se encontraba la cátedra (silla) desde donde gobernaba la religión del obispado, de modo que el edificio debía ser grande y majestuoso, como la gloria de dios; por otro las catedrales eran financiadas por el dinero del pueblo, de modo que cuando más rico fuese un obispado más grande y majestuosa debería ser la catedral, de modo que más adornada y barroca deberían ser sus fachadas, que cumplirían la función de escaparate; y por último, las catedrales eran un lugar de culto, por lo que el interior debía ser amplio, para albergar gran cantidad de fieles, y ser sencillo, como debería ser el pensamiento del que ama a dio. En definitiva, una catedral debería ser grande, gorda y bonita por fuera, y sencilla por dentro. Así, opté por darle un par de capas de yeso al interior y dejarlo lo más liso que mi habilidad me lo permite. Lo cierto es que mi abuelo era lucidor, y ya se sabe que en casa de herrero cuchillo de palo.

Los escombros

Al tratarse de un edificio en ruinas se me antoja que los escombros deberían ser parte fundamental de la obra. En teoría los escombros deberían ser tales que cubrirían el suelo, pero eso dejaría un terreno muy poco jugable donde no se podrían colocar miniaturas a no ser que se hicieran verdaderos trucos de equilibrio. Debido a esto opté por realizar un camino intermedio, “ni tanto ni tan calvo”, que suele decirse, y hacer escombros únicamente junto a las paredes, dejando el centro relativamente libre.

Cuando comencé a colocar la pasta de papel me di cuenta de que no tenía suficiente como para recubrir toda la superficie que tenía pensado, de modo que decidí colocar escombros únicamente en el interior y así dejar las calles libres, porque de lo contrario no podría mover las miniaturas con facilidad.

Para hacer los escombros utilicé varias capas de materiales, siendo el cuerpo de pasta de papel. Este es un material que utilizo mucho porque es muy ligero, muy maleable (parece arcilla) y seca al aire rápidamente. Sobre esta base añadí una mezcla de agua, cola blanca, arena, yeso y gravilla como la utilizada para las paredes. Esta capa daría un aspecto muy irregular a los escombros, añadiendo realeza a la obra. Para terminar añadí cola blanca encima del yeso y esparcí más gravilla y arena, quedando como resultado el que podéis ver.

FIN DE LA CONSTRUCCIÓN

Tras tanto trabajo a las espaldas, de cortar cartón, de colocar piedrecillas y de simular escombros podemos decir que la iglesia ya está terminada, al menos en lo que a construirla se refiere. El resultado final podéis verlo junto de estas líneas, y veréis cómo el empedrado de la calle no está colocado, pero es que los plazos de entrega están para cumplirlos y el ajetreo de la vida diaria han impedido poder colocar el empedrado a tiempo. No obstante, en el siguiente número tengo la intención de continuar con este proyecto, mostrando cómo pintarlo y darle un aspecto pobre y desgastado. Probaré nuevas técnicas para simular chorretones de humedad, suciedad por la lluvia y guarrerías varias, de modo que en tres o cuatro meses volveremos a vernos ;-)


Jon Ander Puerto, Jonandrex

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